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En primera persona: la experiencia de nuestras jóvenes cooperantes en Perú y El Salvador

Durante seis meses, Ana María Escamochero, Javier Matamoros Becerra, Carlota Auzmendi y Mirian Gutiérrez, nuestras jóvenes cooperantes durante 2018, trabajaron estrechamente con nuestra organización, primero en la sede de Extremadura y luego en terreno. Antes de marcharse, se familiarizaron con los objetivos de la ONG y recibieron información precisa sobre los proyectos, la contraparte y la situación del país en el que iban a intervenir. El siguiente paso era pasar cuatro meses en El Salvador y Perú, respectivamente, donde participaron en diferentes actividades que, al volver, nos contaron en primera persona. 

Trabajar en terreno en un país latinoamericano es todo un sueño si lo que se quiere es dedicarse al mundo de la cooperación internacional. Intervenir en los programas, tomar parte en las reuniones del equipo responsable de la ejecución del proyecto, cooperar en las actividades de formación, realizar el acompañamiento de los procesos de evaluación o colaborar en la formulación de nuevas propuestas. Estas son solo algunas de las funciones que las y los jóvenes cooperantes realizan en el programa de la Liga de la Educación ‘Formación Práctica de Jóvenes Cooperantes Extremeñ@s’, una iniciativa se desarrolla paralelamente en Perú y El Salvador gracias a la financiación de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID).

Así fue su experiencia:

Jóvenes cooperantes en Perú

Por Carlota Auzmendi y Mirian Gutiérrez

Desarrollar políticas de crecimiento económico, contribuir a erradicar las enormes brechas de desigualdad que existen en el mundo, compartir saberes con otros pueblos, viajar… Estas son muchas de las razones por las que tantos y tantas jóvenes como nosotras decidimos participar en el programa que pusieron en marcha conjuntamente la Agencia Extremeña de Cooperación y el Instituto de Juventud de la Junta de Extremadura, programa Berta Cáceres – Jóvenes Cooperantes. Nuestra beca consta de 6 meses de duración, de los cuáles el primer y el último mes lo pasaríamos en la sede de La Liga en Cáceres y los otros 4 meses en Ayacucho, Perú.

Una vez allí nos encontraríamos con nuestras contrapartes locales, TAREA y Kallpa, las cuáles nos acogerían en sus oficinas para desarrollar proyectos en materia de interculturalidad, educación intercultural bilingüe, derechos humanos y género.

Con TAREA trabajamos en dos proyectos financiados por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (AACID), uno para mejorar el sistema de educación intercultural bilingüe (EIB) y otro para fortalecer capacidades pedagógicas en EIB y equidad de género en 11 escuelas  rurales, ambos en Ayacucho.  Con Kallpa, trabajamos  en un proyecto que consistió en crear un servicio de búsqueda de empleo a través del Centro de Jóvenes y Empleo, para contribuir a la inserción socio laboral de adolescentes y jóvenes con diversidad funcional de 15 a 29 años.  Desde el primer momento estuvimos apoyadas por Carlos Roldán, expatriado de la Liga de la Educación y por los profesionales expertos en la materia que trabajan en TAREA, que son quienes conocen a la población beneficiaria, a las instituciones políticas locales y regionales, a los directores de las escuelas, los niños y niñas, y madres y padres.

Nuestra experiencia con las contrapartes ha sido muy enriquecedora tanto en el ámbito profesional como en el ámbito personal, ya que hemos compartido varios momentos, entre ellos una jornada de convivencia con todo el equipo de TAREA.

Sin duda hoy podemos decir que nos sentimos más formadas en materia de cooperación internacional al desarrollo y que a través de esta experiencia hemos podido observar el mundo desde una mirada transformadora, solidaria y global.

Jóvenes cooperantes en El Salvador,

Por Ana María Escamochero Iglesias y Javier Matamoros Becerra

El pasado tres de Mayo llegamos en una bochornosa tarde a El Salvador. Tras la instrucción recibida en el marco del Plan de formación de Jóvenes Cooperantes del Instituto de la Juventud de Extremadura, iniciamos nuestras tareas en proyectos centrados en el desarrollo integral de la niñez y la adolescencia.

Al amparo de esta formación, fuimos incorporados a una estancia mixta en proyectos de Cooperación Internacional con financiación de la AEXCID. Nuestra estancia ha estado basada en un proceso formativo que se desarrolla mediante una estancia de dos meses en la sede de la entidad de la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular en Extremadura y de cuatro meses en El Salvador.

Después de las primeras impresiones, nos trasladamos al que se convertiría en nuestro hogar por los siguientes cuatro meses. Tras un primer fin de semana para reconocer la zona y empezar a adaptarnos a las costumbres del país, el equipo directivo de CIDEP (Asociación Intersectorial para el Desarrollo Económico y el Progreso Social) nos recibió cálidamente presentándonos a los diferentes equipos de trabajo con los que colaboramos. Quienes en un principio iban a ser simplemente nuestros compañeros de trabajo, se convirtieron rápidamente en nuestra mejor ayuda en terreno.

Por otra parte, contábamos con la inestimable ayuda de la expatriada Sara Peligros y del coordinador de Proyectos de Cooperación Internacional para el Desarrollo Pedro Bueno, que nos sirvieron de puente con la organización en terreno. El apoyo que nos brindaron no sólo se circunscribió al ámbito del programa Jóvenes Cooperantes, sino que ha sido un valioso apoyo a nivel personal para nuestra integración en el país.

Durante nuestra estancia, aportamos nuestro granito de arena para sacar adelante los diferentes proyectos en ejecución con los que estábamos plenamente implicados. Dos de ellos, uno financiado por la AEXCID y otro por el Ayuntamiento de Madrid, tenían como objetivo principal la mejora de la calidad educativa con enfoque de derechos y equidad de género. Trabajamos, por ejemplo, en la impartición de un diplomado de capacitación pedagógica y el fortalecimiento comunitario.

El programa ha sido especialmente gratificante porque hemos podido apoyar en las diferentes fases de los proyectos, así como participar en el seguimiento de los proyectos y en la formulación de otros. Nos ha formado en un área tan especializada como es la Cooperación Internacional para el Desarrollo de una forma integral. No solo ha supuesto un desarrollo profesional, sino también un crecimiento personal.