Ante las movilizaciones del sector, la Liga expresa su preocupación por la situación del profesorado de este ciclo educativo, muestra respeto hacia sus legítimas reivindicaciones profesionales y apela al diálogo, la corresponsabilidad institucional y la búsqueda de soluciones sostenibles.
La etapa 0-3 constituye un periodo decisivo en el desarrollo integral de los niños y las niñas. La educación en estas primeras edades no puede entenderse únicamente como un servicio de conciliación o de atención asistencial, sino como una etapa educativa de pleno derecho, en la que se construyen vínculos, seguridad emocional, autonomía, identidad y las primeras experiencias de convivencia.
Desde esta convicción, la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular quiere reconocer el papel esencial de las profesionales que acompañan diariamente a la infancia en los centros de educación infantil. Su tarea requiere cualificación, estabilidad, compromiso y condiciones adecuadas para desarrollar una intervención educativa de calidad. El bienestar de quienes educan y cuidan está estrechamente vinculado al bienestar de los niños y niñas y al desarrollo de los proyectos educativos.
En este contexto, y ante los procesos de movilización que se están produciendo en el sector, la Liga Española de la Educación expresa su respeto hacia las reivindicaciones orientadas a mejorar las condiciones profesionales y laborales en la etapa 0-3. Considera que estas movilizaciones expresan una legítima defensa de derechos laborales y, al mismo tiempo, visibilizan una cuestión estructural: la necesidad de reconocer plenamente el valor educativo, social y comunitario de la primera infancia.
Desde su compromiso con la educación pública, inclusiva y de calidad, la Liga entiende que avanzar en la mejora de las condiciones del sector supone también fortalecer la estabilidad de los equipos, la continuidad de los vínculos y el derecho de la infancia a una educación equitativa e inclusiva.
Por ello, apela al diálogo, a la responsabilidad compartida y a la construcción de soluciones sostenibles que sitúen en el centro el interés superior de la infancia. Esta situación requiere una mirada amplia y una apuesta clara por:
- El reconocimiento del valor pedagógico y educativo de la etapa 0-3
- La mejora de las condiciones laborales y profesionales del sector
- La estabilidad y continuidad de los equipos educativos
- La adecuación de ratios y recursos a las necesidades reales de los centros
- El cuidado de los vínculos como elemento fundamental de la intervención educativa.
La educación y el cuidado de la primera infancia no pueden recaer exclusivamente en las familias ni en las profesionales que sostienen cotidianamente esta tarea. Requieren corresponsabilidad social e institucional y un compromiso firme de las administraciones públicas, de las entidades gestoras y del conjunto de la sociedad.
Por todo ello, la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular considera imprescindible que los espacios de diálogo y colaboración se traduzcan en avances reales para el sector. Reconocer la educación infantil 0-3 como una etapa educativa de pleno derecho implica reconocer también el trabajo, la responsabilidad y el compromiso de las profesionales que la hacen posible cada día.