En el marco de nuestro trabajo para garantizar el acceso a derechos de las personas migrantes, desde Liga de la Educación continuamos impartiendo talleres a través de nuestra iniciativa «Revisión de Aprendizajes para la Mejora del Acompañamiento Profesiona» (RAMAP). En esta ocasión, hemos puesto en marcha el taller “Mapeo territorial de recursos y brechas a las personas migrantes y racializadas en Cádiz«, con el objetivo de fortalecer las competencias del equipo multidisciplinar en la comunicación efectiva y el acompañamiento a víctimas desde un enfoque basado en los derechos humanos.
A través de una metodología participativa, se han puesto en común herramientas prácticas para generar espacios seguros, establecer vínculos de confianza y garantizar una atención centrada en la persona, respetando su dignidad, autonomía y contexto. Durante la actividad, se han trabajado aspectos clave como la escucha activa, la comunicación empática, la gestión de emociones y la identificación de posibles vulneraciones de derechos. Asimismo, se ha fomentado la reflexión conjunta sobre el rol profesional, los sesgos y los límites en la intervención, fomentando una práctica ética, coordinada y sensible al trauma.
El intercambio de experiencias para la mejora de la intervención social
El taller ha combinado breves exposiciones teóricas con dinámicas grupales, lo que ha favorecido el intercambio de experiencias entre profesionales de distintos ámbitos del sector social, para dotar a los equipos de herramientas concretas que mejoren la calidad del acompañamiento y refuercen una intervención coherente con los principios de los derechos humanos.
Durante la cita, se ha puesto de manifiesto que la comunicación, lejos de ser una habilidad meramente instrumental, constituye el eje central de cualquier intervención con víctimas. No se trata únicamente de transmitir información, sino de cómo cada palabra, silencio o gesto puede impactar profundamente en la experiencia de la persona, ya sea facilitando procesos de reparación o, por el contrario, generando nuevas formas de daño.
«Uno de los principales aprendizajes ha sido la toma de conciencia sobre la responsabilidad profesional en la prevención de la revictimización. A menudo, prácticas normalizadas dentro de los sistemas institucionales, como la repetición innecesaria del relato, el uso de lenguaje técnico inaccesible o la falta de coordinación entre recursos, pueden reproducir dinámicas de violencia de forma no intencionada. Este reconocimiento invita a cuestionar inercias profesionales y a promover cambios estructurales, no solo individuales.»
Reflexiona una de las personas participantes
Por otra parte, el enfoque de derechos humanos ha servido como marco ético y práctico que orienta la intervención hacia el respeto integral de la persona. Incorporar este enfoque implica un cambio de mirada: dejar de situar el foco exclusivamente en el procedimiento para colocarlo en la persona, en su vivencia, sus tiempos y sus decisiones. Este desplazamiento requiere no solo conocimientos técnicos, sino también una actitud profesional basada en la escucha, la empatía y la humildad.
El espacio grupal ha favorecido, además, un intercambio enriquecedor entre perfiles diversos, evidenciando que la calidad del acompañamiento no depende únicamente de la actuación individual, sino de la coherencia y coordinación entre los distintos sistemas implicados. En este sentido, el taller refuerza la idea de que el trabajo en red y la comunicación interinstitucional son claves para garantizar intervenciones más eficaces y respetuosas.
Por último, la reflexión sobre el propio rol ha permitido identificar la importancia de revisar continuamente los propios sesgos, límites y posicionamientos. Acompañar a víctimas implica un alto nivel de implicación emocional y ética, por lo que resulta imprescindible generar espacios de autocuidado y supervisión profesional que sostengan intervenciones de calidad.
En definitiva, el taller no solo aporta herramientas prácticas, sino que invita a un compromiso más profundo con una forma de intervenir que sitúe la dignidad, el respeto y los derechos humanos en el centro. Supone un punto de partida para seguir construyendo prácticas profesionales más conscientes, humanas y transformadoras.
Programa Estatal de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha con la Pobreza (CCI 2021ES05SFPR003), cofinanciado por FSE+ y Ministerio de Inclusión, Seguridad social y Migraciones.
