El pasado 10 de marzo, a través de nuestro proyecto «Revisión de Aprendizajes para la Mejora del Acompañamiento Profesiona»l (RAMAP) impartimos el taller “Mapeo territorial de recursos y brechas a las personas migrantes y racializadas en Cádiz” al equipo de personal técnico, monitores y educadores del centro de inserción sociolaboral para menores no acompañados del Grupo Anide. Esta experiencia les ha permitido detenerse a mirar el territorio que habitamos cotidianamente con una nueva perspectiva, más crítica y a la vez más colaborativa.
Este taller participativo tiene como objetivo identificar, visibilizar y analizar los recursos existentes y las brechas de acceso que afectan a las personas migrantes y racializadas en el territorio de Cádiz. A través de una metodología colaborativa, se busca construir un diagnóstico colectivo que permita comprender mejor cómo se distribuyen los servicios, apoyos comunitarios e iniciativas institucionales, así como las barreras que limitan su acceso o uso.
Durante el taller, las personas participantes trabajaron sobre mapas del territorio para localizar recursos clave, como servicios sociales, organizaciones comunitarias, espacios de apoyo legal, sanitario, educativo o laboral, y señalar aquellos lugares donde existen carencias o dificultades de acceso. También se recogerán experiencias y percepciones de las propias personas migrantes, profesionales y entidades sociales, lo que permitirá incorporar una perspectiva vivencial al análisis territorial.
El proceso ha incluido dinámicas de reflexión grupal, trabajo en pequeños equipos y puesta en común, favoreciendo el intercambio de conocimientos entre actores diversos del territorio. Como resultado, se ha generado un mapa colectivo que identifica tanto los recursos disponibles como las brechas existentes, contribuyendo a orientar futuras acciones, políticas públicas e iniciativas comunitarias destinadas a mejorar la inclusión y el acceso a derechos de las personas migrantes y racializadas en Cádiz.
Este espacio pretende además fortalecer redes de colaboración entre organizaciones, instituciones y ciudadanía, promoviendo una mirada crítica y comprometida con la equidad territorial y la justicia social.
Acciones colectivas para identificar las brechas y mejorar el acceso a los derechos
Como profesionales que acompañan a menores extranjeros no acompañados en su proceso de inserción sociolaboral, conocen de cerca las dificultades que enfrentan: el acceso a la vivienda, las trabas burocráticas, la precariedad laboral o la soledad institucional. Sin embargo, el taller les brindó un espacio poco habitual: el de poner en común, sobre un mapa, lo que cada uno ve desde su ámbito de trabajo, y contrastarlo con la mirada de otras entidades y, sobre todo, con las propias personas migrantes.
Una de las principales reflexiones que emerge es la desigual distribución territorial de los recursos. Al situar sobre el plano los servicios de acogida, asesoría jurídica, formación, empleo o salud, visualizamos con claridad que existen zonas de Cádiz donde la oferta es abundante, mientras que otras —a menudo donde residen los jóvenes que atienden— son auténticos desiertos de apoyo. Esta concentración no solo dificulta el acceso por razones de movilidad, sino que genera una presión añadida sobre los recursos existentes, que terminan desbordados. Otro aprendizaje clave ha sido la identificación de brechas que van más allá de lo geográfico. A través de las dinámicas participativas, emergieron barreras estructurales que a menudo naturalizamos: el racismo institucional en el trato administrativo, la falta de mediación intercultural en los servicios públicos, la rigidez de los protocolos que no se adaptan a realidades diversas, o la precariedad del tercer sector como sostén casi único de la atención.
Para quienes trabajan día a día con menores no acompañados, estas no son novedades, pero verlas sistematizadas y compartidas por otros actores sociales refuerza la necesidad de articular respuestas colectivas.
Fue especialmente valiosa la perspectiva vivencial que aportaron sobre las personas migrantes con las que trabajan: sus relatos sobre la dificultad de acceder a una cita médica, a un curso de formación o vivienda por no contar con documentación en regla o por no dominar el idioma. Estas situaciones nos recuerdan que las políticas diseñadas desde el despacho a menudo ignoran la complejidad de la vida real.
Incorporar aprendizajes comunes para la intervención sociolaboral
Conocer estos relatos nos compromete a incorporar esa mirada en nuestras intervenciones diarias. El taller también evidenció la fragmentación del trabajo en red. A pesar de que en Cádiz existen numerosas iniciativas y entidades trabajando con población migrante, la comunicación entre ellas es a menudo puntual o informal. El ejercicio de mapeo colectivo puso de manifiesto la necesidad de espacios estables de coordinación que permitan compartir información, derivar con conocimiento y sumar esfuerzos para incidir en políticas públicas más inclusivas.
Para el equipo del Grupo Anide, este taller no ha sido solo una formación, sino un punto de inflexión en su manera de entender la intervención sociolaboral. Les ha confrontado con la evidencia de que su trabajo no puede limitarse a la acción individual con cada menor, sino que debe incluir una dimensión comunitaria y de incidencia. No basta con preparar a un joven para un empleo si el entorno le cierra puertas por su origen o si los recursos a los que puede acceder están pensados para una realidad homogénea que no es la suya. En adelante, proponen trasladar las conclusiones del taller a su práctica cotidiana: reforzar alianzas con otras entidades, incorporar de manera sistemática la voz de los jóvenes en el diseño de sus actividades, y utilizar el mapa de recursos y brechas como herramienta viva que oriente sus derivaciones y les ayude a detectar necesidades no cubiertas. Asimismo, creen fundamental compartir este diagnóstico con las administraciones públicas para reclamar políticas que aborden las desigualdades territoriales y garanticen el acceso a derechos en condiciones de equidad.
En definitiva, el taller les ha recordado que la inclusión no es solo un objetivo individual, sino un proceso colectivo que requiere transformar el territorio. Y que, como educadores y técnicos, tienen la responsabilidad de ser agentes activos en esa transformación.
Programa Estatal de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha con la Pobreza (CCI 2021ES05SFPR003), cofinanciado por FSE+ y Ministerio de Inclusión, Seguridad social y Migraciones.