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Historia de vida de Loubna Boukachab

Le hacemos las siguientes preguntas a Loubna Boukachab, vecina procedente del norte de África que está colaborando con el programa CAI para dar a conocer a través de diferentes talleres de sensibilización su historia de vida:

¿Qué motivaciones te hicieron migrar de tu hogar?

Yo era feliz en mi país, con mi familia y mi trabajo, pero a raíz de mi divorcio, pensé en hacer una nueva vida en España.

¿Quieres volver, cuándo, lo has pensado, qué plan de vida te has hecho en España?

Quiero volver a Marruecos de vacaciones. Mi plan de vida ha sido desde el principio aprender rápido el idioma para poder tener un futuro mejor en España. Por eso me afané en aprenderlo rápidamente asistiendo a las clases de español que me ofrecía gratis La Liga de la Educación, a la que siempre estaré agradecida, concretamente en la figura de Lali, nuestra profesora. Poco a poco conseguí trabajo de interna que compatibilicé primero con las clases de español y luego con la asistencia a clase en la SAFA del módulo de Técnico Auxiliar en Enfermería, pues pude convalidar los estudios que hice en Marruecos.

¿Estás sola? Si lo estás, ¿tienes familia, quieres traértela?

Vine sola, aunque aquí hay mucha población de mi ciudad, pero preferí desde el principio compartir piso con hispanohablantes. He recibido visitas de alguna prima y también de mi madre.

¿Quién es la primera persona del allá a la que contactas para contarle lo que te pasa? ¿Por qué?

Mi familia es mi fuerza y mi motor.

 

¿Qué similitudes culturales encuentras entre tu país de origen y España, o entre tu zona y la zona de España donde estás?

Mi ciudad natal es Sidi Ifni que está situada en el sudoeste de Marruecos y no podemos olvidar que hasta 1969 fue capital del antiguo territorio español de Ifni. Por lo tanto, tenemos vocablos españoles como “cuchara”, “nevera” y la que más me gusta es “hola”. Compartimos también comidas como la tortilla de patatas.

¿Qué diferencias? ¿Las diferencias, son fácilmente solventables o te cuestan? ¿Por qué?

Tenemos diferencias culturales, pero eso no dificulta para nada el entendimiento. Yo practico el Ramadán y para mí no es problema, aunque esté trabajando. Y también valoro el folklore español, es más, me gustaría aprender a bailar flamenco.

¿Es fácil la comunicación con tu familia?

No hay problema. Gracias a Internet casi todos los días puedo hablar con mi familia. Es muy cómodo. Tengo familia en Alemania y en Dinamarca y hablamos muy a menudo.

¿Hay cosas que no les cuentas?

Sí, por supuesto, pero es sobre todo por no preocuparlos.

¿Qué es lo que te gustaría poder decirles?

Durante cuatro años no pude volver a Marruecos, fueron años muy difíciles en todos los sentidos, pero seguía con mi idea original de labrarme un futuro aquí y jamás les conté mis desdichas. Incluso pasé los días del confinamiento totalmente sola, fue muy duro emocionalmente porque además mi padre estuvo ingresado en el hospital durante un mes de ese periodo de confinamiento.

¿Qué le dirías a alguien que quisiera hacer el mismo camino que has hecho tú?

Le diría que sea constante, que no decaiga a pesar de los contratiempos e intentar siempre paliar los obstáculos. Yo digo siempre que “Valió la Pena”.

¿Cómo te tratamos? ¿Te lo esperabas?

Antes de llegar a Alcalá la Real yo pensaba que no iba a tener tanto apoyo porque temía que la gente tuviera prejuicios sobre los migrantes. En general, Alcalá es muy hospitalaria. Siempre he encontrado apoyo. Por ejemplo, con la familia que empecé a trabajar, ellos eran conscientes de que era muy importante que yo aprendiera el español y me daban horas libres para asistir a las clases. Así ha sido y ellos ahora están muy orgullosos de verme como estoy.

¿Cómo nos ves? ¿Somos como esperabas?

La sociedad de Alcalá es diversa culturalmente, pero eso no es motivo de disputas ni enfrentamientos, por eso puedo decir que es una sociedad muy acogedora. Cuando pensé en venirme a Alcalá la Real tuve miedo, lo que se llaman prejuicios. Los estereotipos y la marginación volaban en mi mente, pero nada de eso pasó. La empatía, ponerse en el lugar del otro fue lo que encontré. A pesar de mi experiencia personal, creo que esta actividad de sensibilización Historia de Vida se tiene que seguir haciendo para visibilizar, transformar la percepción social, en especial estereotipos y prejuicios que puedan existir en un determinado entorno ante personas migrantes. O sea, allanar el camino hacia la integración, favorecer la inserción social y laboral en un marco de igualdad.

¿Cómo te vemos? ¿Se ajusta a la realidad?

Yo creo que sí, porque soy muy transparente. Me gusta ayudar. Soy voluntaria de Cruz roja y actualmente trabajo en la residencia de mayores “Virgen de las Mercedes”. Soy muy feliz ayudando a los residentes.

En tu zona o país, ¿recibís migrantes? ¿Cómo es la relación?

Nosotros, en Marruecos, recibimos migrantes de Siria y de Palestina. El gobierno les facilita permiso de residencia para vivir entre nosotros.

Programa financiado por la Dirección General de Programas de Protección Internacional y Atención Humanitaria del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el Fondo de Asilo, Migración e Integración