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“Los centros escolares son entornos privilegiados desde los cuales enseñar a prevenir, detectar y denunciar todas aquellas situaciones que estén implicando la vulneración de los derechos de los propios niños y niñas”

Entrevistamos a Carmen Piédrola Sanandrés, jefa de estudios del CEIP MARCELO USERA (Madrid), un centro educativo catalogado por la Administración educativa  como “centro de difícil desempeño” en el que se ha desarrollado el programa “Rayuela Viene al Cole”.

Rayuela es un programa híbrido dirigido a centros y comunidades educativas para sensibilizar y promover los Derechos de la Infancia, especialmente con los y las más pequeñas promoviendo su participación activa. Lleva en activo desde 2003 y se desarrolla en diferentes localidades de todo el territorio español. El programa se compone de:

  • La web www.rayuela.org de los Derechos de la Infancia de todos/as y para todos/as.
  • “Rayuela viene al cole” con talleres para alumnado (especialmente de 3º y 4º de Primaria) y profesorado en centros educativos. 

Ante la creciente dificultad de entrar en los centros educativos para llevar a cabo las intervenciones, desde la Liga de la Educación hemos puesto a disposición de la comunidad educativa los materiales pedagógicos de “Rayuela viene al cole”, que se componen de dinámicas y sesiones que permiten abordar la importancia de los Derechos de la Infancia de forma lúdica y reflexiva en el aula con el apoyo de la web.

Aún así, seguimos dando continuidad a la impartición de talleres en centros educativos con todas las medidas higiénico-sanitarias para velar por la completa seguridad de los/as niños y niñas. Y en ese sentido Carmen nos cuenta cómo un programa de sensibilización y formación en los Derechos de la Infancia desde los centros educativos y enfocado a los propios niños y niñas es esencial para hacer que docentes y alumnado podamos convertirnos en piezas claves para promover la construcción de otro tipo de ciudadanía.

¿Por qué decidisteis desde tu centro CEIP Marcelo Usera en el distrito de Usera, incorporar los talleres de Rayuela al proyecto educativo del centro?

Nuestro colegio, el CEIP Marcelo Usera, es un centro de infantil y primaria muy pequeñito  -línea 1-  que está catalogado por la Administración educativa  como “centro de difícil desempeño”, dado que atendemos a una población escolar muy vulnerable que se encuentra en situación de desventaja sociocultural y cuyos núcleos familiares se enfrentan a diario a dificultades muy diversas.

En nuestro centro conviven a diario alumnos de diferentes nacionalidades, culturas, credos, estilos cognitivos, etc., y como tenemos el firme convencimiento de que la escuela es un entorno privilegiado de encuentro y ciudadanía, para nosotros incorporar talleres como el de Rayuela se convierte en una excelente oportunidad para que nuestro alumnado conozca el alcance de todos sus derechos y  a su vez puedan participar de experiencias educativas donde el respeto a la diversidad, la no discriminación y el trabajo en equipo son el epicentro de cualquier forma de encuentro y comunicación.

¿Consideráis que hay suficiente formación entre el profesorado y el resto de agentes de las Comunidades Educativas en Derechos de la Infancia y lo que implica su cumplimiento? ¿Y entre las familias?

Afortunadamente, cada vez sois más las instituciones y agentes que ponéis al servicio del profesorado, cursos de formación, herramientas, materiales y estrategias metodológicas para facilitarnos que de manera práctica sepamos cómo ir incorporando al Proyecto Educativo y al currículo escolar actuaciones y actividades encaminadas a fomentar entre nuestro alumnado y en sus familias el conocimiento de los derechos de la Infancia.

Aún así, creo que todavía sigue siendo muy necesaria cierta ayuda externa y formación para que desde las instituciones escolares, los docentes vayamos generando análisis y reflexiones que nos permitan aprender a pasar de la cultura de la participación “simbólica” a la participación real y efectiva.

En muchas de nuestras familias del cole observamos, a través de las narraciones que a diario nos hacen llegar nuestros propios alumnos en torno a sus experiencias cotidianas, un gran desconocimiento y respeto por los derechos del niño/a y creemos que para dar un giro a esta situación y revertirla el papel que puede jugar la escuela es fundamental.

¿Por qué creéis que es importante sensibilizar y formar a todos los niños y las niñas en sus derechos desde etapas tempranas?

Para que desde muy pequeñitos todos entiendan y no duden que su propio bienestar emocional y físico es un derecho que les asiste y para que aprendan a identificar y denunciar cualquier situación (sea familiar, escolar o social) que esté vulnerando este bienestar.

Conocer cuáles y cuántos son los derechos del niño/a, por qué son específicos y distintos a los de las personas adultas y cómo se traducen estos derechos a las experiencias que tienen en sus vidas cotidianas son objetivos que hay que abordar y tratar cuanto antes desde las escuelas.

¿Qué papel tienen los centros educativos en esta sensibilización en Derechos?, ¿y desde el ámbito institucional?.

Los centros escolares, dado el impacto y alcance que tienen en la vida de los niños, son entornos privilegiados desde los cuales enseñar a prevenir, detectar y denunciar todas aquellas situaciones que estén implicando la vulneración de los derechos de los propios niños y niñas.

Como instituciones jugamos un papel crucial en la prevención de cualquier forma de violencia (violencia de género, acoso escolar y ciber-bulling, discriminación por diversidad sexual, etc.) y creo que tanto los docentes como los alumnos podemos convertirnos en piezas claves para promover la construcción de otro tipo de ciudadanía.

¿Cómo pensáis que se podría concienciar a más gente, de las comunidades educativas (familias, docentes) y de la población en general, en la importancia de formar e informar sobre los Derechos de la Infancia?

Pienso que las campañas que estáis ofreciendo a los centros escolares con proyectos como el de Rayuela (con el que ya comenzamos el curso pasado) nos ayudan a ser cada vez más conscientes de la necesidad de formarnos y de incorporar de manera sistemática en nuestra práctica diaria como maestros y a nivel de Centro objetivos relacionados con el conocimiento y la defensa de los derechos de la Infancia.

Poner en marcha este tipo de talleres y fomentar que se pueda ir ampliando la oferta cada vez a más centros y a más niveles educativos me parece una muy buena forma de contribuir a la concienciación y sensibilización.

¿Cómo ha afectado la pandemia del COVID-19 al alumnado del centro? ¿Cuáles son los principales cambios que habéis detectado? ¿Encontráis que esta situación impacta de igual manera en vuestros alumnos y alumnas?

La pandemia vuelve a los vulnerables más vulnerables aún.

Nos estamos encontrando y enfrentando a una realidad que, si ya de por sí era difícil antes de la pandemia para la mayoría de las familias que atendemos en el colegio, ahora lo es todavía más. Y esta fragilidad estructural repercute inevitablemente, sí o sí, en los menores y en la garantía de sus derechos.

Nos encontramos con familias que:

  • No disponen siempre de viviendas adecuadas y que se ven expuestos en momentos de confinamiento en casa a situaciones de muy difícil gestión.
  • No tienen siempre la forma de garantizar a sus hijos una alimentación básica diaria.
  • No disponen de los recursos tecnológicos que se necesitan para poder abordar desde casa el aprendizaje escolar telemático.
  • No dominan nuestro idioma por lo que no pueden servir de mediadores en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • No disponen del tiempo, las habilidades y destrezas que requiere el hecho de tutelar desde casa el aprendizaje escolar.

Todas estas barreras generan situaciones que exponen a los menores a un mayor riesgo de vulnerabilidad.

¿Podríais afirmar que todo lo que han vivido ha afectado a sus derechos como niños y niñas? ¿De qué manera? ¿Estimáis que afecta de igual manera según edades, capacidades, etc.?

Sí, por supuesto que afecta.

El cierre de las escuelas (durante los meses que hemos debido permanecer confinados) ha impactado seriamente los procesos de enseñanza y aprendizaje y la continuidad de los apoyos sociales y extraescolares que reciben las familias más vulnerables a través de las escuelas.

Muchos alumnos y sus familias se han visto privados de derechos muy básicos: derecho a la protección, a una alimentación adecuada, a una vivienda digna, derecho a jugar y a  disfrutar, al aprendizaje guiado, derecho a continuar con las terapias o intervenciones especializadas en alumnado con necesidades educativas especiales, etc.

El impacto, según hemos podido observar en nuestro centro, ha sido mucho mayor en aquellos menores cuyas familias tienen una situación socio económica más difícil o precaria.

¿Qué herramientas podemos poner en marcha como docentes y sociedad en general, para paliar estos efectos?

Debemos convertir las escuelas, ahora más que nunca, en entornos que proporcionen seguridad, cobijo, confianza. Lograr que los menores y también sus familias se sientan escuchados, acogidos, cuidados. Dedicar un tiempo diario en las aulas y en las escuelas para que todos los alumnos y sus familias puedan expresar sus miedos, sus necesidades, sus deseos.

Ahora también, más que nunca, sería necesario ampliar y mejorar la comunicación/ colaboración entre educación, servicios sociales y sanidad, para poder dar respuestas más agiles y eficaces y paliar así muchas de las necesidades que vemos están manifestando nuestros alumnos y sus familias.

Creemos que también sería del todo imprescindible incorporar a tiempo completo en muchas escuelas la figura del profesor técnico de servicios a la Comunidad (PTSC) dado la importantísima labor que estos profesionales están llevando a cabo a diario para ayudar a los menores y a sus familias a tener una vida un poco más sencilla o tal vez mucho menos difícil.

Aprovechar este final de entrevista para dar las gracias, en nombre de nuestro Centro, a Laura Romero García Carpintero, educadora del Proyecto Rayuela, porque gracias a su entusiasmo e implicación  y a sus magníficos talleres, nuestros alumnos y también nosotros, los maestros, estamos dedicando un tiempo a tratar algo tan fundamental como los DERECHOS DE LA INFANCIA.

Muchas gracias a La Liga Española de la Educación y la Cultura Popular por brindarnos la oportunidad.